::::::::en construcción...



30 de junio de 2008

VO(Z)SS



melodrama poemático en un acto


felino puto eres
felino mira que no lo obvio
abusivo cerdo

no limpies tu cara
no vendas ceremonias
no te laves los dientes para besarme
ni fragancia yves saint laurent

ni me complazcas
entierra la comprensión
pero no

dame la calamidad
el eidético menosprecio

no basta el seno para la Amazona
no basta el río mudable
donde me estanco no basta

puto

ni este vodka
basta
que calienta mi mano
mientras colisiona
mi deseo
con la tenaz
inquilina

y el mueble-bar
apea mi arritmia:

la des-composición
música de cámara
sola que acontece

la descomposición
moneda extraña de cambio

aquel actor de L.A.
black lips
black whore
black psychotic head
decía a su agente

su mirada
ahora vuelve me mira
la oscuridad
ahora

alguien llama
a la puerta

desde el suelo
queman
tanto las ingles
por no
pertenecerte

escuecen
las ingles

de nuevo
alguien...

déspota
insumisa
cambiante fui

o no

fui
polvo en movimiento

frágil
fibrilar
volátil

o no

como este haz

no pretendo ser
sino ahogarme

como la caníbal
como la sensual bestia
en la densidad
críptica del cuerpo

puto

no sé cuántas
habré tragado

el estómago
vertedero
de insomnios
de trípticos funestos
el estómago
un centro al fin

pero me duele
aún
aún
todavía
como una bocanada
sin perspectiva
la vida

la calamidad del tauro
la joven de pueblo
que vino a Berlin

la ansiedad
sucede
es un hilo
que traspasa
que se cuela
que hiende la aguja
en todo
contacto

por-venir

Ss...

torpe párvula
que no da fe
de sí misma

la inquilina intérprete
la inquilina Otra

contra-edípica

el elemento en fragua
el corazón velado
la prostituta fabuladora

hybris
sobre todo

die sehnsucht...

ac...



29 de junio de 2008

I love the POS!
bla-bla-das hangover entrega nº1



POSMODERNIDAD


La supercarretera hacia la nada.
A la orilla

el cementerio de automóviles.

José Emilio Pacheco


voz de un diálogo


Hay algo que migra y no sólo
pues ni tan siquiera estuvo allí. ¿dónde? me preguntarás. pero tendrás que desp(l)egarte, no existen las mayúsculas, el argumento viene incorporado en la dispersión y superposición de trayectorias. la humanidad se asemeja a un ladrido, ¿un ladrido?, a una voz que chilla los puntos de sutura del universo en devenir. amor-pasión por el simulacro, por la posibilidad, por la traza-hipertrópica, cariño.
me lamento a veces por la falacia de la construcción (también mi), por el vuelo fatigado, pues las alas, a estas alturas de la peli, pesan demasiado, el ave-águila no puede sobrevolar sin un cansancio que pide reposo, constante reposo para la vieja ave, sus alas pesadas, sobrevuelan el qué, te digo: hay que deshacerse de la altura, de la visión de campo que busca fijar parámetros, mundos, historia to-ta-li-da-des. sumidos en eso que llaman poshistoria, por la supercarretera hacia la nada, vamos, siendo, ahora-mañana es este segundo y función restrictiva de viva los axiomas: desiste: no soy, voy siendo, pero sólo hasta ya, pero ya no. ese tipo filósofo onanista Derrida habla de un erizo, el erizo poemático, que se replega, súbito, es poema, no poeta, no poiesis, y no tiene título ni pluma de citas. de ahí el asco del héroe hermeneuta hacia ¿nosotros?. hist-e-ria del sentido, mendigan en los prostíbulos-metáforas, en las avenidas-autores, en las catedrales-obras. pero nosotros los contemplamos como a Nazarín, insumisos histé-t-icos de la caridad de la hist-o-ria.
puedo fijar la punta de mi lapiz aquí *, y a partir de ahí dibujar las palabras, entrar en el mundo virtual al esparcir mis memorias por los casilleros de la tra(d)ición. Stephen Tyler (1), antropólogo/francotirador, descree de la tecnología de la escritura: "el deslizamiento de la mano que sustituye las apariencias y que crea la ilusión del sistema". el tipo descree de la semiótica del lenguaje y la cultura. el tipo des-cree de la noción de sistema: las cosas no son fracción de un sistema, no existe un orden que articule las cosas. ¿demasiado vértigo el de Tyler?.
y no olvidemos la ansiedad, Verónica Voss. ese contra-epicentro dominante en el jugador, el estómago escondido ante la vacilación del game over. pero entremos, a jugar!. lo dijo el tipo filósofo con la pipa en la boca Derrida (2):
"El concepto de estructura centrada es...un libre-juego que se constituye sobre una inmovilidad fundamental y una certidumbre aseguradora...con esta certidumbre puede dominarse la ansiedad, porque la ansiedad es invariablemente, el resultado de una manera de estar implicado en el juego, de ser atrapado por el juego, como si estuviera desde el principio comprometido con el juego (d'être comme être d'entrée de jeu dans le jeu).


(1)
Carlos Reynoso, El surgimiento de la antropología posmoderna.
(2) Macksey, R. y Donato, E., Los lenguajes críticos y las
ciencias del hombre.





Road, Robert Frank


27 de junio de 2008

Y AUNQUE DETESTO...


cuando me enfado digo se abre el centro de las brújulas
como atomismo milenarista que surca parques, edificios y carreteras secundarias

que decapita el territorio de la mansa ingenuidad enumerando la distancia. La distancia. Tú lo sabes, pero me das pie.

Cuando me enfado la televisión parpadea y mis vecinos escriben a lapiz las pulsaciones sísmicas que se registran en todo el inmueble. Pero no es nada al fin. Tú lo sabes. ¿Lo sabes?
- a menudo hundo las piernas en el fango, caballo torpe, hundo mi lomo, hasta mi cuello, y el relincho cansado no merece sino piedad. Caballo torpe.

Cuando me enfado la gruesa línea magenta que recorre las paredes de mi cuarto se rompe en cinco, cinco líneas magenta, siete notas, infinitas posibilidades de variación. Así juego fanático del contrapu(n)to a ser Bach hasta que me abandona el hombre-lobo, el lobo-hombre. Pero luego sabes qué sucede.

Luego el olfato rastrea entre los escombros de la nuca cierta nostalgia de besugo, torpe besugo, pobre besugo. Sube la apuesta y la pista de hielo se deshace en la palma de la mano. Pero no demos empeño a la construcción de algo mejor. Simplemente tu lengua como un tubérculo en la boca

y mis ganas de pelea y luego vete.


21 de junio de 2008

DARLING BLOOD


Vas a venir después de tanto tiempo. Te vas a arrodillar. Entonces comenzarás a comprender: el duelo, el turbio hilo del tiempo pasado, los errores. Todo te será servido en bandeja. Nada quedará a salvo. Estará tan ramificado el dolor de tu boca, porque las palabras dolerán con gusto contra los hombros, los brazos, el cuello, escozor, escozor, las palabras te dolerán tanto que la voz se aquietará, y entonces, la boca, entonces comenzará la hemorragia en la boca.
Vendrán los síntomas de manera fortuita. Un asalto de película cuando descanses. Cuando pienses, el agua está fría para bañarme ahora. Cuando el hambre suceda al ejercicio físico, o beses mis manos con la seguridad de los que van a ser perdonados, vulgar histerismo que no entiende el corsario.
La clemencia será algo a codiciar. La velocidad del temblor y el presagio te llevarán a ella. Para entonces mi mano empuñará la lugger que compré en aquel viaje. Mi dedo se estirará hasta contraerse contra el gatillo. Sin vacilación. Porque no hay nada tras la apuesta, tan sólo desechar la basura y los escombros, desandar los primeros andenes, desconstruir la migración de aquel tiempo que hoy ya no sucede como esta ciudad y todas sus luces oblicuas, sincronizadas en el silencio, concéntricas en el ruido, superpuestas en la valla de publicidad, en las últimas tiendas, contra la musculatura de las paredes:
mi venganza será simultánea y no pensaré en el tiempo que cumplimos amándonos.

11 de junio de 2008

AHORA NOS RENDIMOS...

ahora nos rendimos cuanto posible
a los pies desnudos de las estatuas

por qué pregunto si no busco encubrirte

una divisa oxigena tu cabello
una divisa de densidad vuelta haz y de repente envés
liquidez
cuando te das la vuelta
cuando saltas

desnudez breve de la carne

vibran las cuerdas tu escorzo
es continuidad

en el silbido vacilante
que se cuela por la madera
desarmada de las ventanas

viene de la intemperie

un flato adviene a mi costado
me levanto pienso no iré hoy a trabajar

se hiende en la planta
de mi pie desnudo algo punzante

vapor
demasiado
vapor

la fragilidad ahora
la ira después antes
el cuerpo a cuerpo

tarareas

las tostadas y el metro aún
fingir enfermedad por teléfono

todo el día quizás
lea a Lawrence Durrell

huelo el perfume del gel a camomila


la sangre brota de la planta del pie



The Flaming Lips - Do you realize?



Do you realize that you have the most beautiful face?
Do you realize we're floating in space?

Do you realize that happiness makes you cry?
Do you realize that everyone you know someday will die?

21 de mayo de 2008

NUNCA PODRÉ ESCRIBIR

Es tiempo de destapar las casillas. Comprobar que tras los rectángulos irregulares no espera Mondrian el holandés sino las larvas del vacío. Constituir la víspera del silencio. Como Rimbaud, yo quiero ser rentista. Ya que no sirvo a las letras, buscaré los placeres en la belleza financiera. Podré entonces ser el reo que infama y dice: inmanente, lúgubre, puta vieja escritura, ruina bochornosa. Por eso una cabeza rueda por el patíbulo destilando un rastro de sangre que los verdugos tratan de rastrear en su memoria. No saben. Para escribir, preciso de un escenario mítico. Un porche en el sur de Luisiana, una temperatura de cristales. Un porche de madera y miseria en el que cuelgue una lámpara a media luz para que agrupe en torno a mí en la noche a todos los mosquitos de la finca cercana. Que me incomoden, que me piquen, que se agiten en torno a mí como una nube para que yo les tema. Cómplices mosquitos como estuarios y mi piel ardiendo a media noche, bajo la media luz de la lámpara vieja y sin pantalla, bajo la dispersión, tras la mirada hacia lo alto midiendo la entropía, la vuestra, mosquitos cómplices, estetas mosquitos, serpientes mosquitos, agridulces, contra mi piel lechosa, a media noche, bajo la lámpara sin pantalla. Y si trago luz, y si escupo luz, ¿seré también yo lámpara?Lámpara, gradación incandescente, univocidad geométrica, ángulo de la dispersión luminosa.
Pero además de un porche a media luz, clima tropical y el grumo de mosquitos sobre mí, para escribir necesito ser retratado por Hopper. Conozco la limitación a la que m
e atengo. Sé que Hopper murió en su estudio, en Nueva York, en 1967, un día de mayo. Por eso la certeza acude: nunca escribiré. Porque también aquí, en la minúscula habitación de una ciudad europea que goza de clima mediterráneo, sólo se concentran el silencio y cuatro paredes blancas ante mí, sobre mí, decoradas apenas con citas y un cartel de la película La dolce vita, de Fellini, con Anita Ekberg y Mastroianni, fumando. No hay rastro de los mosquitos, de la lámpara sin pantalla. No hay dilema entonces. Tampoco de la temperatura tropical. Acerco el flexo hacia mí para que se abran mis poros, para que desciendan los mosquitos y yo les tema, y les evite entonces, y vaya a refugiarme dentro y empiece a escribir. Pero no funciona. Mi piel está a salvo. Ni si quiera tengo ventana. Hopper nunca me retrataría.





New York city (1941-42) de Mondrian, inicio del desastre.



¿Qué me importa a mi que Alejandro (Magno) haya sido celebre? Qué me importa… ¿quién sabe si los latinos han existido? A lo mejor es una lengua inventada; y aunque hayan existido, que me dejen ser rentista y se guarden su lengua para ellos ¿qué mal les he hecho yo para que me impongan tal suplicio? Y pasemos al griego. Esta sucia lengua no la habla nadie, ¡nadie en el mundo!…

(Arthur Rimbaud, Diarios)



Hopper (self-portrait, 1930) nunca me retratará.



La meta-lámpara, musa de los mosquitos.


19 de mayo de 2008

ANAÏS NIN

11 de mayo de 1935


Park Avenue 7. Apartamento 61. Mesa bañada por el sol. Ruido de tráfico en la calle 34. Tranquilamente, mientras tomo el sol, copio en el diario la última nota de Huck: "gracias por tus cartas. Yo no podía escribir. Todo duele tanto. No sé cuándo o cómo terminará". Copio esto tranquilamente, como si hiciera mucho tiempo de todo esto. Sólo echo de menos a Huck, aguda y profundamente, como alguien con quien hablar. Pero no física o humanamente. Sólo aquel entendimiento divino, aquella sensibilidad y clarividencia únicas, tan a tono con mi mente. Pero las aventuras amorosas de mi mente y mis matrimonios mentales se han acabado. Es mejor estar sola. Mejor estar sola que fingir amor. Llevo el pelo recogido hacia arriba, a la Récamier. Me pongo un traje de noche floreado que me compré para enseñárselo a Hugh cuando volviera. Es para el fin de semana con los Perkins. Envuelvo la joyería de turquesas para devolvérsela a Huck. Le envío un telegrama porque Hugh quiere verlo. Me siento fría y fatalista, profundamente cansada de luchar, indiferente. El psicoanálisis, la felicidad, hacen a la gente egoísta, porque es más natural, y todo lo demás era una pretensión ideal. Un mundo menos ideal, menos falso, más honrado, cada uno para sí mismo. A pesar de eso, sigo enamorada de Henry.
Henry ha terminado Primavera negra y ha de ver a William Carlos Williams. Le dije a Henry que algo se había roto dentro de mí, no mi espíritu ni mi coraje, sino lo absoluto. Lo absoluto. Otra búsqueda del ideal. He llegado a resignarme a la realidad, es decir, al hecho de que, si hago a Henry responsable como marido, lo destruyo como vagabundo, destruyo nuestros sueños en beneficio de una vida humana. Pero la separación ha sido dura, terriblemente dura. Henry estuvo, como de costumbre, resignado, triste, amable, acariciador, derrotado. Nunca lucha, salvo cuando escribe.

Anaïs Nin, fragmento de Fuego (diario 1934 - 1937)

21 de abril de 2008

BIBLIOTECAS


Su mirada guarda sin duda algún punto de fuga lejano. Memoriza. Qué contemplará: aquí no hay Belleza que instalar, cavila Junio, no hay Bondad que instalar, sólo libros sobre libros sobre libros, unidades estanterías básicas que se organizan por ausencias. Busca algo definitivo, algo que escape a la degradación y a la constante renovación de nuestros días, sí, algo constante tal vez, lineal en el tiempo. Subraya ahora. Lee para volver a perderse. Una progresión aritmética, el apaciguado transcurso por las vías del tren, un corredor de viento, una danza, le recuerda. Junio contempla así el acto de la intelección. Pero allí dentro – piensa Junio – se funde una luz o no, se da el esplendor o no y la rutina o no de un circuito sintomático entre dos posiciones. Allí dentro del ser quién sabe, se dice, es un artículo de Foucault o una laguna de Céline, quién sabe; del centro del crimen y la industria química, la belleza, la nación...se abre y estalla una veda sin fin que termina en el abismo de las voces, sin remisión, por eso Junio ahora no está de acuerdo con sus primeras especulaciones, porque también la búsqueda de algo definitivo o mediocre avanza siempre por la misma tangencia. Hasta aquí. Contemplar la bella estructura de la intelección, se dice, el resto es literatura: la mano sobre la mejilla, los dedos al volante del lápiz, los labios gruesos en la misma posición, estables, la mirada vacilando al texto. El silencio de claroscuro ahora le recuerda los bares y la muchedumbre, el tedio, la amnesia, pero este hallazgo es distinto, obedece a algo que se ha deslizado sobre intuiciones y óxidos muy viejos de su experiencia, por eso Junio se acoge a este lema para restaurar su confort: la estructura de la intelección. Persiste en la lectura, pasa páginas, devora sintagmas páginas relaciones diferenciales de sentido como postuló Deleuze. Acto de penetración, acto de lectura: lento, gravitatorio, como un satélite que salta su órbita y colisiona reduciendo circunferencias de desplazamiento y centros originales, húmedo, biológico, sed de algo que se halla en las partículas de un cuerpo de alma lejana. Sigue leyendo. No descansa. Su concentración es máxima. Quizás algún examen cercano, piensa Junio, son ya varias horas. Pero un sms de repente irrumpe contra la esfera del libro y la órbita se desplaza: sonríe al leer el breve texto en el teléfono móvil. Algo ha sucedido. Algo no magnífico, quizás barbecho de lo cotidiano, algo vulgar, épica para soñar el perfume impreciso a temperatura en otro cuerpo, una vez solos, tras el último eslabón del día. Siempre esa mueca estúpida, el abandono súbito de los libros como un juego de seducción. O no. Otra vez, literatura…se dice Junio. Se asienta en la mesa que ocupaba de repente el espacio negro de una ausencia. Ya se ha ido. Son casi las ocho. Pero Junio ahora empieza a leer, página 107 como el paseo, por el lado de Méséglise, era el más corto de los que dábamos por los alrededores de Combray…

COMO UN ÁLBUM DE CROMOS DE E. HOPPER



Día laboral


En el diario hoy
de la hermosura
pasas hojas en blanco.



.........................................................................New York Office, 1962




No one

Soledad, arrecife, estrella
Mallarmé



La grave contusión
de los nudillos
contra el silencio.



......................................................................Hotel Room, 1931




Señales de humo


Si soporta el desierto
es porque su sed
ya está muerta.



............................................................................House at Dusk, 1935

16 de abril de 2008

SOBRE UNA CARTA DE LUIS CERNUDA


NO creer en la bondad
de nada que se asiente
- el agua quieta en el barreño
punteada de sol-.
No existe, o no te sirve.


Luis Muñoz

13 de abril de 2008

AU REVOIR, LES ELEPHANTS


I've got the spirit, lose the feeling, let it out somehow.
Joy Division



De algún modo miraba tras el cristal, no escondido ni difamado, era fácil: enormes elefantes adornados de boas de pluma roja, diademas doradas, pintados con tiza verde y azul, caracoles verdes, estrellas rosas tatuando su piel de cemento. De algún modo yo miraba tras el cristal el desfile inesperado de enormes elefantes que codiciaban tal vez la luna, cualquier cuerpo celeste o simplemente un espacio vacío, muy arriba, una litera o un nicho, en cortejo elegante, los elefantes de ninguna India. Yo intuía que su itinerario era líquido, que todo era una sucesión de planos sobre planos, sin profundidad de campo, que mi alegría o mi tristeza arrastraban sólo la vanidad a la proyección de su rumbo, sin adivinarlo nunca. ¿Se irían realmente?. Simplemente se elevaban. Los elefantes como un río de curso contrario. Es difícil transcribir algo de lo que el rastro de su ida dejo en mí. ¿Acaso una mancha? ¿Una fiebre? ¿Una balanza cuyo lado izquierdo recibe todo el peso del corazón?. Monstruos demasiado grandes para las adivinanzas. Mamíferos demasiado grandes ante la miniatura de siete años, uno tras otro, multiplicándose, reduciéndose, siempre hacia la espesura del miedo, no como ascensores sino como fibra de Ícaro, algo mágico. Yo era la miniatura absorta tras el cristal cuyos pies pesaban cien toneladas y se hundían como galletas en la densa leche de la gravedad terrestre. Tampoco tuve libro de horas. Lo que sé de su imperio lo arranco del limo imprevisible que mi memoria excrementa en las fotografías no reveladas: huellas templadas sobre el aire y su ascenso como una fuga en sol menor arrancada al silencio, sucediéndose, trepando la escala pentatónica, librando tras de sí los hilos desflecados, el alambre fino, los arcanos sin orden, la duda en extensión de cincuenta metros, ladrando, tras el cristal, una red contra el agua del pozo o el silencio del que no alcanza a comprender, yo les sacaba la lengua porque creía que todo aquello era un presagio.




........................................window washer - anthony goicolea


6 de abril de 2008

GRAND CANYON

ah, sí, es un poema de amor, sin decoro naïf

domiciliaría mi nómina en el Gran Cañón
por pelear junto a ti una sola noche, pero esta oferta
no se encuentra en las sucursales bancarias.

fuerza centrífuga tu cuerpo
contra-patria tu cuerpo
otredad tu cuerpo
apetecible ostracismo tu cuerpo.

venir a ti como devenir
bañarnos en el río de heráclito,

diseminar nuestro excremento y nuestro oro
en el código binario como en las constelaciones.

el compás de tus manos traza en mi vientre
el círculo perfecto, pero dónde está.

niebla del hades alimenta mis entrañas,
las entrañas, ya sabes,
órganos multiformes con una función regular:
metabolizar la espera.

pero me fragmento al contemplar mi ombligo
en el espejo y maldigo la fábula de aristófanes en el banquete: progresión geométrica que no avanza y se retarda, sin razón o factor, que rinde mi tiempo, que traiciona la tabula.

híbrido de perpendiculares hago cola
como un radar de migraciones del azar.

aguardo los números como una hoja de cálculo en blanco.


................................................the Grand Canyon, Arizona



5 de abril de 2008

[extracto de los diarios de Junio Orestes]

y el silencio que procuraron guardar en el bolsillo desveló al fin ríos de miseria, ríos lápiz, ni siquiera ríos metafísicos
ríos de un cuerpo desnudo
r-í-o-s lanza de cuerpo a cuerpo,
quisieron follar una noche penetrar los párpados del Otro y acudieron otro tipo de fantasmas. Escribir no me seduce tanto. Anoche mismo, tras dejar a Giulia en el portal de su casa, se puso a temblar. Sería algo a tener en cuenta, siempre, sufrimos, los hijos de la cínica casta humana sufrimos, siempre. Ríos lanza de cuerpo a cuerpo. Escucho un claxon ahora vestido de apagón son las 3 de la mañana en el extremo oriental de esta península, la más occidental de Europa. Escribir. Lanzar objetos contra una destructiva piedra, contra cualquier material duro que avale la colisión: el tumor cuarteado en partículas, irregulares, partículas superpuestas, confundidas en el diario apócrifo de cualquier doncella muerta virgen, por ejemplo en el año 1773, en un palacio de Locarno.

Voy a lanzar un boomerang, ¿regresará? Por ahora simplemente contemplo cómo se pierde en la distancia. Se pierde y ahí acaba mi testimonio: la perspectiva nítida en 3D de la lejanía. ¿Volverá? ¿Debería anotar unas breves pinceladas biográficas? Luces de neón en mi propio diario que dicen: he cancelado deudas, sufrido pánico dentro del agua, sufrido la fiebre del oro, il breve racconto della nostra miseria, he sido la última y la primera bala, he soportado la dislexia pero también gozado

el esplendoroso campo de ozono de la belleza y el amor. Ahora me encadeno a una secuencia aleatoria que comienza por la inquieta sombra bajo el péndulo del lugar en que nací Corto Maltés en Las Helvéticas Una canción pop Morrisey a cappella en las noches igual que un nocturno de Chopin Una camiseta vintage de TopMan por 17€ Un café estaba creo con P. y C. cuando daba brillo a la carrocería del desánimo cuando callaba que son un link inevitable en mi vida Una visita inesperada de M. entre semana vodka nostalgia = secreto revelado por M. con un día laboral de fondo Buscadores demasiado manoseados en internet buscadores para escapar a Nueva York en septiembre Nueva York Afinar mi puntería con una Luger la diana espera en mi oficina cabeza-a-cabeza bazo-a-bazo Un ballet en dvd de Nureyev Un silencio de pista a pista de reproducción de Gide a Rayuela de Auden a Keats La escasez de agua en Barcelona Las opiniones extramuros de S. sobre el oportunismo de la ciencia El ansia de la piscina como de un cuerpo La piscina climatizada como un cuerpo No uso reloj No cumplo los requisitos para pedir la ayuda al alquiler del Gobierno

mientras alguien probablemente enaltece la memoria de Troya en su ducha mientras se escriben tesis sobre Cluný y el primer románico Se confirman los últimos homicidios de John Alfredo Iturriaga en una comisaría de la calle Hillrise en Las Cruces Nuevo México Los glaciares van cayendo van cayendo y todo comienza de nuevo en la deriva y todo sin embargo comienza
Soy Junio Orestes Soy incapaz de escribir Soy incapaz de no escribir Soy incapaz…

[noche del 25 al 26 de marzo 2008 Barcelona]



Video The State I Am In - Belle & Sebastian

4 de abril de 2008

VARIACIONES GOLDBERG


El conde Hermann Carl von Keyserlingk (1696-1764), embajador austriaco en la corte sajona de Dresde, sufría insomnio. Las noches eran insoportables y creyó que la música podría aligerarlas. Por ello encargó a Johann Sebastian Bach unas piezas que pudieran distraerle de los pensamientos que le atormentaban. De aquí surgen las Variaciones Goldberg, conocidas con el nombre del joven clavicordista Johann Gottlieb Goldberg (1727-1756), discípulo de J.S.Bach, intérprete de las mismas noche tras noche. El conde recompensó de forma generosa a Bach con una copa de oro que contenía un centenar de louis d'or, el equivalente a 500 táleros, casi el sueldo de un año como kantor de la Thomaskirche de Dresde.
Al margen de esta historia - relatada per Johann Nicolaus Forkel (1749-1818), el primer biógrafo de J.S.Bach - , no será hasta mediados del siglo XIX cuando el autor Christian Eduard Polgar (1782-1861) nos revele, a partir de las confesiones de la hija de Goldberg, que guardaba el diario personal de su padre, la verdadera historia de las Variaciones y de la familia del embajador. En el diario, el joven Goldberg escribe: "¿Qué es lo que quita el sueño a estos seres prisioneros en sí mismos de tan inmensa tortura...?" (...) "Se me ha encomendado una obra inspirada en los Dioses, pero sólo Dios sabe si algún día lograré dar paz a estas almas..." C.E. Polgar completa el relato de J.N.Forkel hablando de la mujer del conde, Chloris (la mujer del rostro pálido), de los verdaderos motivos del encargo y de la inquietante relación de Goldberg con el matrimonio von Keyserlingk.



Vídeo: fragmento de Goldberg - dirección y coreografía de Ferrán Carvajal del 3 al 6 de abril en el Mercat de les Flors

31 de marzo de 2008

1986

Et tout le rest est…théologie?

Había plantas carnívoras esperando en cada surco y una piscina azul donde pasar los veranos. La tumba sin lápida de aquel perro al que apodaron Anubis, siempre presente en las comidas, bajo la encina de mayor sombra. Una acequia caudalosa. Su sonido de túnel, progresivo, batiente hasta rebosar. De repente los cien fuegos de las trompetas: de repente el disparo seco, sin más, pasaba de largo como arriba los nervios no de los ángeles sino de los pájaros. No proyectábamos la poética de los ríos. Nuestra épica se podía recorrer con la escala platino iridiado de un Renault 11. La cal blanca y los útiles para el campo: una azada. Hablaban los caballos. Los Pegasos en cautiverio a punto de disolver su albura en el mercurio de agosto. Retomarse sucios. Están hechos para cabalgar la nieve, me repetían. No sabía. Recuerdo el sangrar de sus alas en torno a septiembre, cuando llovía sapos y mi estatura menguaba, recordaré siempre la erección de sus alas como un velamen geométricamente perfecto con las primeras heladas de octubre, el eje de sus alas justo cuando el árbol era farola o árbol, era poste eléctrico o árbol, era árbol o no, el árbol hipócrita. Cuando regresé a los cinco años ignoraba que la delicia no es siempre una alianza justa, una miniatura que representa o no, era sólo probabilidad. A veces se escapa, punto de fuga anónimo, no evitaré mostrar mi rostro, aunque no sea mi rostro. Se escapa. Confiar en el poeta es confiar en la arritmia y el vacío, negar la densidad aislada a un cuerpo. Un escenario: el atrezzo derivado de un manual de infancia, la espina dorsal de cualquier canto del cisne. Un fogonazo: la repentina cremallera de las tardes junto a aquel sauce, cerrándose a pesar nuestro, cerrándose.